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La interna peronista



En este momento hay un montón de rumores, nada concreto y mucho chicaneo berreta.
Como si hubiera odio y resentimiento.

Cristina no apoyó la candidatura de Randazzo a la presidencia, dicen que le pidió bajarse la gobernación. Más allá del mito de la bruja de Tolosa, nadie en su sano juicio con pretensiones presidenciales querría gobernar la provincia de Buenos Aires con un gobierno nacional comandado por Scioli o por Macri, por el caso de que esa postulación de Randazzo contribuyera al triunfo de Scioli.
Pero Cristina no lo apoyó, le dio un candidato a Scioli, y aunque no le prohibió nada a Randazzo, lo dejó librado a su suerte.
Parece que quedaron resentimientos.

Ahora que "necesitamos" unidad, esos resentimiento salen a la luz, Randazzo quiere competir, Cristina quiere, según rumores y declaraciones de intendentes (saludo a los tilingos que escriben "alcalde"), evitar las paso y haría un nuevo frente electoral.
Me pregunto cuáles son los verdaderos intereses de los políticos.


No me queda otra que recordar el Gran Gabriel García Márquez

Fragmento de "Cien años de soledad",  sobre el poder.

En la calurosa sala de visitas, junto al espectro de la pianola amortajada con una sábana blanca, el coronel Aureliano Buendía no se sentó esta vez dentro del círculo de tiza que trazaron sus edecanes. Ocupó una silla entre sus asesores políticos, y envuelto en la manta de lana escuchó en silencio las breves propuestas de los emisarios. Pedían, en primer término, renunciar a la revisión de los títulos de propiedad de la tierra para recuperar el apoyo de los terratenientes liberales. Pedían, en segundo término, renunciar a la lucha contra la influencia clerical para obtener el respaldo del pueblo católico. Pedían, por último, renunciar a las aspiraciones de igualdad de derechos entre los hijos naturales y los legítimos para preservar la integridad de los hogares.
Gabriel García Márquez
-Quiere decir -sonrió el coronel Aureliano Buendía cuando terminó la lectura- que sólo estamos luchando por el poder.
-Son reformas tácticas -replicó uno de los delegados-. Por ahora, lo esencial es ensanchar la base popular de la guerra. Después veremos.
Uno de los asesores políticos del coronel Aureliano Buendía se apresuró a intervenir.
-Es un contrasentido -dijo-. Si estas reformas son buenas, quiere decir que es bueno el régimen conservador. Si con ellas logramos ensanchar la base popular de la guerra, como dicen ustedes, quiere decir que el régimen tiene una amplia base popular. Quiere decir, en síntesis, que durante casi veinte años hemos estado luchando contra los sentimientos de la nación.

No me gusta que Randazzo tenga que tejer una alianza con Granados y algún que otro impresentable. ¿Pero Cristina va ir con Scioli? Él debería ser parte del pasado, un tipo que siempre midió bien, pero fue un gestor mediocre. Hizo la plancha en un montón de áreas. Conozco el caso de un ministerio que tenía empleados y no tenía presupuesto. No hacía nada. No les miento al decirles que organizaban talleres artísticos para aprovechar el rato y el espacio.

Esperaba un gesto de unidad, parece que Cristina le ofreció a Randazzo encabezar la lista de diputados por la provincia. Randazzo no quiere, quiere ser senador, y eventualmente competir en las PASO.
Yo espero un gesto de Cristina, como dije apenas empecé, le debe un candidatura.
Que construya unidad, que tenga un gesto de humildad alguna vez en su vida, que vaya ella como candidata a diputada y Randazzo a senador.

Los dejo con un frase de Roger Water, que una vez escribí en tiza en un pizarrón mientras cursaba mis estudios secundarios.

"Teacher, leave the kids alone"



“La obra maestra”

 “La obra maestra”, de Álvaro Yunque



 El mono cogió un tronco de árbol, lo subió hasta el más alto pico de una sierra, lo dejó allí, y, cuando bajó al llano, explicó a los demás animales: -¿Ven aquello que está allá? ¡Es una estatua, una obra maestra! La hice yo. Y los animales, mirando aquello que veían allá en lo alto, sin distinguir bien qué fuere, comenzaron a repetir que aquello era una obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos menos el cóndor, porque él era el único que podía volar hasta el pico de la sierra y ver que aquello sólo era un viejo tronco de árbol. Dijo a muchos animales lo que había visto, pero ninguno creyó al cóndor, porque es natural en el ser que camina no creer al que vuela.


Selecciones 6

La QUINTA entrega.
Ya expliqué en esta entrada de qué se trata.

Selecciones v6.0

Me pregunto qué poseo verdaderamente.
Me pregunto qué subsistirá de mí después de mi muerte
Nuestra vida es breve como un incendio. Llamas que se olvidan, cenizas que el viento dispersan: un hombre ha vivido
Omar Khayyam



SOLA Y SU ALMA

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto.
Golpean a la puerta.

 Thomas Bailey Aldrich, Colaboración de  Zolla






d
Después de un larguísimo trecho sólo encontré un árbol seco, una semilla que parecía haber cumplido milagrosamente su ciclo vital en ese plano desértico, y mucho más allá, una herradura oxidada. Nada más.
Levrero
La forma de referirme al tiempo es, relacionándolo con el espacio recorrido, pero en ese espacio totalmente uniforme, aparentemente infinito, esta relación no ayuda mucho. Sólo me quedaba la referencia de mi propio cansancio, de mis ritmos vitales, de mi envejecimiento; pero a poco noté que tampoco eso tenía un significado allí. No sentía hambre ni sed, y mi cansancio físico y mi envejecimiento estaban en relación directa con mi ansiedad. Cuando lograba liberarme de la ansiedad, me sentía joven y descansado; cuando me atacaba el anhelo de alcanzar de una vez por todas la superficie, podía envejecer años en pocos minutos.
También descubrí que a pesar de la aparente uniformidad del plano había ciertos lugares más apropiados que otros para el descanso rejuvenecedor; por alguna razón de simpatía, ciertos lugares me quitaban la tensión y el cansancio y en ellos sólo existía el peligro de un rejuvenecimiento tan rápido y extremo que pudiera llevarme a formas anteriores de vida.
Novela Geométrica, Mario Levrero



Sexo del Neocriollo
Son órganos de la Acción de la palabra, las manos, los pies, el tubo digestivo y los instrumentos de la generación. El idioma del Neocrillo será entre metafísico y poético, sin lógica ni gramática. Sus manos y sus pies tendrán una magnitud hasta hoy desconocida; y responderán a un complicado sistema de palancas de segundo y tercer grado. Ya les dije que el Neocrillo se nutrirá de perfumes, rocíos y otras quintaesencias, gracias a lo cual su tubo digestivo será de una simplicidad absoluta y no emitirá gases putrefactos ni repugnantes mierdicolas... Ahora bien sus órganos de la generaciones estarán signados así: los testículos por Venus y el penis por Mercurio. Decribiré su forma....
-¡Xul Solar! Una palabra más y lo echo de la tertulia.
Adán Buenosayres, Leopoldo Marechal.

Cuento sin nombre

Había una vez un glomerito1 que era profesor de Ética en un instituto de readaptación de delincuentes. Dictaba su cursillo en un hormiguero porque las clases eran obligatorias para las hormigas, delincuentes natos capaces de matar en una sola noche, como enviadas por Herodes, a todo lo recién nacido, hijo de la Primavera. Se sentaban en primera fila los escarabajos, penados por ultrajar el pudor de las violetas, y que sólo habían confesado en su descargo que, entristecidos por su obscura condición, habían querido embriagarse con aquellas florecillas moradas, escondidas tras el abanico de sus hojas. Asistían al curso también las abejas, allí encerradas por calumniar a las mariposas, amigas de los colibríes, a quienes invitaban a su mesa, tendidos los mantelitos de no-me-olvides. Y estaban los gusanos, habituados a vivir en la sombra, arrastrándose siempre como los miserables. Había allí una luciérnaga, que cuando las campanillas azules llamaban a misa para las capillas de los lirios, se escondía en un ramo de lilas (internado para florecillas) y así jugaba con ellas, con gran escándalo de las celadoras. Tenía una pena leve y era un preso modelo. Vivían felices en la cárcel, donde nunca faltaba azúcar, ni les preocupaba la vivienda, ni el precio de los transportes o la carestía de los garbanzos. La libélula, que regía los destinos de los penados, había preparado para ellos un mundo que los hacía más buenos y el glomerito les enseñaba que en el corazón de los otros seres vivían la comprensión y la ternura, sólo había que descubrirlas. Pero el glomerito "vivía" en el mundo, y él había visto devorar impunemente el felpudillo de las margaritas, estrujar las flores de manzano y profanar la candidez de la azucena. Por eso vivía triste pensando en esos seres que sólo ansiaban volver a la luz, cuando la luz estaba únicamente en la esperanza y el mundo estaba a oscuras por la maldad y la mentira.
Hasta que un día el profesor de Ética, doctor en Teología, Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales, se decidió a cometer el crimen más tremendo en aquel reino de las flores: devoró el corazón del hijo de la rosa, la reina del jardín, la rosa roja, ante la cual todo rumor de insecto se callaba y todo vuelo se abatía.
Sentado en un banquillo, conocí al glomerito, esperando que un nuevo profesor de Ética encendiese en su corazón la luz de la esperanza, en un mundo que él dejó en tinieblas.

 Lina Husson, Cuentos Insulínicos (La Plata,1952), Colaboración de Ana Oleastro


GOTAN
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí  estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Juan Gelman, colaboración de Martha Miel(ero)


Germinación de qué poroto
De todas las criaturas que hasta entonces anduvieron por la Tierra, los mono-humanoide fueron los primeros en contemplar fijamente a la Luna. Y aunque no podía recordarlo, siendo muy joven Moon-Watcher quería a veces alcanzar, e intentar tocar, aquel fantasmagórico rostro sobre los cerros.
Nunca lo había logrado, y ahora era bastante viejo para comprender porqué. En primer lugar, desde luego, debía hallar un árbol lo suficientemente alto para trepar a él.
A veces contemplaba el valle, y a veces la Luna, pero durante todo el tiempo escuchaba. En una o dos ocasiones se adormeció, pero lo hizo permaneciendo alerta al punto que el más leve sonido le hubiese despabilado como movido por un resorte.
A la avanzada edad de veinticinco años, se encontraba aún en posesión de todas sus facultades; de continuar su suerte, y si evitaba los accidentes, las enfermedades, las bestias de presa y la inanición, podría sobrevivir otros diez años más.
La noche siguió su curso, fría y clara, sin más alarmas, y la Luna se alzó lentamente en medio de constelaciones ecuatoriales que ningún ojo humano vería jamás. En las cuevas, entre tandas de incierto dormitar y temerosa espera, estaban naciendo las pesadillas de generaciones aún por ser.
Y por dos veces atravesó lentamente el firmamento, alzándose al cenit, y descendiendo por el Este, un deslumbrante punto de luz más brillante que cualquier estrella.
Moon-Watcher se despertó de súbito, muy adentrada la noche. Molido por los esfuerzos y desastres del día, había estado durmiendo más a pierna suelta que de costumbre, aunque se puso instantáneamente alerta, al oír el primer leve gatear en el valle.
Se incorporó, quedando sentado en la fétida oscuridad de la cueva, tensando sus sentidos a la noche, y el miedo serpeó lentamente en su alma. Jamás en su vida -casi el doble de larga que la mayoría de los miembros de su especie podían esperar- había oído un sonido como aquel.
Los grandes gatos se aproximaban en silencio, y lo único que los traicionaba era un raro deslizarse de tierra, o el ocasional crujido de una ramita. Mas éste era un continuo ruido crepitante, que iba aumentando constantemente en intensidad. Parecía como si alguna enorme bestia se estuviese moviendo a través de la noche, desechando en absoluto el sigilo, y haciendo caso omiso de todos los obstáculos. En una ocasión Moon-Watcher oyó el inconfundible sonido de un matorral al ser arrancado de raíz; los elefantes y los dinoterios lo hacían a menudo, pero por lo demás se movían tan silenciosamente como los felinos.
Y de pronto llegó un sonido que Moon-Watcher no podía posiblemente haber identificado, pues jamás había sido oído antes en la historia del mundo. Era el rechinar del metal contra la piedra.
Moon-Watcher llegó junto a la Nueva Roca, al conducir la tribu al río a la primera claridad diurna. Había casi olvidado los terrores de la noche, porque nada había sucedido tras aquel ruido inicial, por lo que ni siquiera asoció aquella extraña cosa con peligro o con miedo. No había, después de todo nada alarmante en ello.
Era una losa rectangular, de una altura triple a la suya pero lo bastante estrecha como para abarcarla con sus brazos, y estaba hecha de algún material completamente transparente; en verdad que no era fácil verla excepto cuando el sol que se alzaba destellaba en sus bordes. Como Moon-Watcher no había topado nunca con hielo, ni agua cristalina, no había objetos naturales con los que pudiese comparar aquella aparición.
Ciertamente era más bien atractiva, y aunque él tenía por costumbre ser prudentemente cauto ante la mayoría de las novedades, no vacilo mucho antes de encaramarse a ella. Y como nada sucedió, tendió la mano y sintió una fría y dura superficie.
Tras varios minutos de intenso pensar, llegó a una brillante explicación. Era una roca, desde luego, y debió haber brotado durante la noche.
Arthur C. Clarke


1 Glomerito: bicho bolita

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Rozitchner, sos un sorete

Hay gente educada, hay gente que emite opinión. Yo creo que siempre hay que defender
las cosas con argumentos. Exceptos con esta basura, que en los 80 se colgó del flaco para obtener popularidad. El flaco fue muy generoso con él. Este tipo escribió el sobre interno, el arte de tapa del último disco de Spinetta Jade. Nadie lo conocía hasta que apareció ahí. Así le devolvió la generosidad, tratándolo de ignorante. Al flaco, un artista tremendo conocedor de un montó de cosas.


Gustavo Spinetta,hermano de Luis, le responde


Gustavo Spinetta
"Mis padres eran de extracción peronista. Conservo los escudos que orgullosos portaban en la solapa Si se identificaron con el radicalismo fue por Alfonsín, que a su vez fue lo más parecido al concepto peronista de justicia social que tuvimos a mano en aquella época. Rozitchner no sabe nada de mi familia y haría bien en callarse la boca con respecto a Luis tratándolo de ignorante demagogo y resentido porque fue a tocar a Casa Rosada estando Néstor y Cristina. No entiendo cómo puede pertenecer a un partido cuyo líder es un estafador del Estado (y por lo tanto de todos nosotros) desde que se inició en los negocios y hablar de transparencia y salud ciudadana. Más allá de que Luis ya no está para defenderse (y eso no se lo perdono) pienso que cada uno de esos calificativos le cabrían perfectamente a quien lo dice."





Javier Malosetti también se expresó:
"Todos, pero todos sabíamos que era un pelotudo, y el que no lo sabía lo intuía. Pero bueno, Luis le tiraba alguna onda. mas bien creo que el chabón heredó algo de lo que quizás Luis sentía por su padre. Desde ya no eran ni en pedo lo cercanos que este sorete nos pinta. Y lo que no sospechábamos -porque éramos unos niños- es que el pelotudo va "in crescendo" con los años.. miralo ahora...
J. Malosetti y L. A. Spinetta